En la parte inferior, interna de los ojos,
acercándonos a la nariz, tenemos unos hoyitos llamados lagrimales. Estos dos hoyitos están diseñados para sacar agua
de nuestro cuerpo. Y a esta agua le
llamamos lágrimas.
Hay muchas cosas en la vida que nos avergüenzan,
otras nos dan miedo, otras nos desagradan, otras nos incomodan. Y las lágrimas son una de ellas, porque hemos
sido mal enseñados. No se nos ha dicho
la verdad acerca de su propósito.
Cuando
nuestros sentimientos no tienen la ayuda de la razón, son una presión sobre nuestro
corazón. Igualmente, cuando nuestros
razonamientos se conforman a la sociedad, a las exigencias de nuestro entorno,
ejercen una influencia negativa sobre nuestros sentimientos más puros y
preciosos.
Necesitamos
liberar nuestro corazón de temores.
Debemos deshacernos de sentimientos impuros. Necesitamos poner verdad en nuestra mente y
nutrir nuestros pensamientos con inteligencia, sabiduría y toda clase de cosas
puras, limpiándonos así de orgullo, altivez, egoísmo, vanidad y otros
semejantes que nos destruyen lenta y dolorosamente.
Las
lágrimas son agua purificadora. Lloramos
cuando entendemos nuestras equivocaciones. Lloramos cuando entendemos que
personas amadas nos han traicionado, cuando descubrimos que aquello en lo cual
creíamos no es verdad, cuando el dolor en nuestros sentimientos o en nuestras
convicciones o esperanzas es muy grande.
Sentimos dolor ante una decepción, ante un desengaño, ante un deseo no
cumplido, ante un sueño frustrado. Hemos
sido enseñados que llorar es estar derrotados.
Nos han dicho que llorar es ser vencidos, dudar de nosotros mismos, ser
débiles. Pero es todo lo contrario.
Llorar es aceptar la realidad con objetividad y valentía, limpiando la amargura
para poder continuar el camino con dulzura, ternura, dedicación, fe,
disposición, entrega, fidelidad y ánimo.
No
llorar es dejar un resto de cobardía, de mentira, de engaño, arriesgándonos a
cosechar un dolor mayor que el anterior.
Es lastimar la alegría que se verá afectada, alterada y limitada para
fluir con libertad y fortalecernos para lograr más en la vida.
Llorar
es honestidad. Es pureza de
corazón. Es un compromiso con la
verdad. Es no negar nuestra
identidad. Es aceptar lo sucedido para
seguir creyendo en lo que puede llegar a suceder. Es soltar lo que ya se ha perdido para tener
las manos libres para asir con fuerza lo que tenemos por delante.
Llorar
no es un ejercicio, es algo natural que no debe ser ni evitado ni forzado. Con el tiempo podemos llegar a fortalecernos
de tal forma que lloremos sólo por dentro; aunque las lágrimas no lleguen a
salir por nuestros ojos, sí corren adentro de nosotros en nuestra alma. Sólo el dolor muy fuerte se expresa y libera,
alivia y soporta, a través de las lágrimas sobre el rostro.
Llorar
es algo muy íntimo. Debemos evitar al
máximo llorar frente a otras personas, pues esto podría exponer nuestra parte
más sensible, exponiéndonos a mayores penas.
Debemos
enseñarles a nuestros hijos a llorar solamente cuando el dolor es muy fuerte, y
debemos permitirles llorar a solas en su dormitorio cuando muestren necesidad
de hacerlo. No debemos permitir
berrinches, ni rebelión ni manipulación, pero sí la expresión natural de los
sentimientos. Debemos estimularla,
hablando de lo importante que es ser libres, honestos, valientes, fuertes y
fieles a la verdad. Una forma correcta
de pensar, un enfoque correcto de la vida, y libertad y fuerzas para vivir de
acuerdo a ello, son necesarios para ser verdaderamente felices.
No
importando cuanto tiempo lleve algo en ti, hoy es un buen tiempo para que lo
afrontes y te liberes de una carga que nunca debiste haber llevado. El tiempo puede hacer que algo se vuelva casi
irreconocible, pero la forma en la que vives tu vida demuestra que hay algo no resuelto,
y es importante tomarse el tiempo para buscar este “algo” y tratarlo hasta
estar seguros de que no ha quedado nada que pueda estorbarte, confundirte o
detenerte más adelante.
Ten
muy en cuenta que cuando dejamos las cosas al tiempo podemos llegar a lamentarlo
muchísimo, debido a las consecuencias de no haber hecho a tiempo algo que era
urgente. Las actividades sociales, las
exigencias del mundo, tienen esta tendencia, las presiones económicas suelen
hacernos perder la perspectiva, y nuestras prioridades vienen a estar mal
colocadas, amenazando nuestra paz, y nuestra felicidad.
Llorar
debiera de ser para nosotros tan natural como tomar un baño cuando nos sentimos
sucios, sudados o estresados. No se
forza, no se evita, se hace porque es necesario y bueno. Y aunque no es algo dulce en sí mismo, su
fruto sí lo es. Y es así como debemos
entenderlo y verlo: llorar nos hace
bien. Y es por eso que no debemos
rechazarlo ni verlo como algo indeseable, negativo, incorrecto, destructivo o
inadecuado.
Llorar
puede ser el inicio de un largo camino o el final de uno que gracias a Dios ha
llegado a su fin. Pero lo que importa es
que caminemos sin carga, sin mala conciencia, sin resentimientos. La fidelidad debe ser uno de nuestros valores
más altos. La integridad debe
mantenernos conscientes y despiertos, atentos a toda señal de desequilibrio en
la senda del amor y de la justicia.
Llorar
no es vergonzoso, vergonzoso es mentirnos y engañarnos a nosotros mismos, ser
egoístas e infieles a las demandas de la vida, y convencernos de que todo está
bien, cuando ni siquiera hemos reconocido el mal que hay que enfrentar.
¡Vivamos
la vida con dignidad, con virtud, con alegría, con esperanza, con sueños, con
libertad, con confianza, con paz, porque hemos hecho un compromiso con la
verdad y no hay nada que temer!
¡Qué
la alegría de amar y ser amados brille sobre nuestros rostros cada día, qué la
frescura de la libertad y el calor del amor nos fortalezcan para soportar los
días nublados, de frío y lluvia, sabiendo que hemos de volver a ver el
arcoiris, y que la vida es una invitación constante a la felicidad, a través
del crecimiento, de la toma de responsabilidades y su cumplimiento fiel!
¡Qué
el aprender a vivir y amar nos emocione y nos conceda felicidad que no podemos
imaginar, pero que hemos de disfrutar y abrazar con ambas manos por toda la
eternidad!
"Las personas crecen a través de la experiencia
si enfrentan la vida honesta y valientemente.
Es así como se forma el carácter."
Eleanor Roosevelt
“Por la
noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” Sal.30:5
“Nuevas son
cada mañana, grande es tu fidelidad.” Lamnts.
3:23
“Pon mis
lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?” Sal.56:8
“Al corazón
contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Sal.51:17
Virtud
¿Qué significa esta palabra “virtud”
ya desconocida para la juventud?
¡Encierra tanto!
¿Por dónde comenzar?
Y no excluye jugar
como algunos podrían pensar.
Es hacerlo todo con encanto,
y, a través de ello, hacer más escaso el llanto.
Guía nuestro camino con sabiduría
y nos previene de la altanería.
Siempre mide consecuencias
y no se vale de violencia.
Nunca se apresura
y es totalmente pura.
Nuestra vida en tantas formas embellece
y de alegría no carece.
Es inteligencia y paciencia,
conocimiento y amabilidad,
¿en qué forma excluye esto la libertad?
Es comprensión y perdón,
enseñanza y destreza;
¿a caso está esto afuera de la belleza?
También la limpieza y el orden
entran en este orden.
Caminando con ella
no provocaremos ninguna sensata querella.
Controlamos la bulliciosa y ofensiva risa
y siempre en los labios llevamos la sonrisa.
Otras cualidades que a ella pertenecen
son la honestidad y la fidelidad,
¡elementos básicos para una exitosa sociedad!
Todas estas cosas enlistadas,
con el tiempo son borradas,
si con entendimiento, voluntad y amor
no se cuidan con el debido fervor!
¡Qué lindo también poder bromear,
y ante la intimidación de la mirada excéntrica
saber cómo callar!
¡Virtud fantástica!
¿Por qué no hacerla una dulce realidad?
Llenar nuestra vida con esta verdad
y en nuestro mundo propagar,
en lugar de tristeza, destrucción y vanidad
¡GRAN FELICIDAD!
Canciones:
Kenny Rogers: "You decorated my Life"
Luis Miguel: "Ahora te puedes marchar"
Vikki Carr: "Mala suerte"
B. Streisand: "The way we were"
STYX: "Don´t let it end"
Rocío Banquel: "Luna mágica"
P. Labelle & M. McDonald: "On my own"
J. Newton: "Angel of the morning"
Abba: "The winner takes it all"
J. Iglesias: "Crazy"
Bee Gees: "Tragedy"
Kenny Rogers: "You decorated my Life"
Luis Miguel: "Ahora te puedes marchar"
Vikki Carr: "Mala suerte"
B. Streisand: "The way we were"
STYX: "Don´t let it end"
Rocío Banquel: "Luna mágica"
P. Labelle & M. McDonald: "On my own"
J. Newton: "Angel of the morning"
Abba: "The winner takes it all"
J. Iglesias: "Crazy"
Bee Gees: "Tragedy"
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